![]() |
| Olivetti, en la década del 50 |
Este blog surge con la intención de homenajear y rescatar de un Leteo adyacente, al desconocido maestro inspirador, Fernando Olivetti, que aunque oriundo de la Colonia del Sacramento, Uruguay, pasó muchos años su vida en el barrio Prado de Medellín, donde aseguró sentirse más en casa aquí, que en cualquier otro lado.
Su vasta obra aun permanece inédita, anónima o extraviada (pues su
deseo jamás fue publicar cosa alguna en vida). Era un excéntrico al
estilo de Lichtenberg, y poco interesado por obtener fama momentánea entre los círculos intelectuales
de su tiempo y siempre intentó estar al margen de ese mundillo literario al
cual vilipendiaba con tanto encono, pero del que paradójicamente siempre
estuvo muy ligado.
Se sabe, gracias a algunas cartas y anécdotas
de conocidos suyos que muchos escritores latinoamericanos como José Donoso o Julio
Ramón Ribeyro, no faltaban en tocar a su puerta, exhibiendo manuscritos de
obras aun no publicadas, esperando el veredicto del reservado místico .
Entre sus más notables amistades literarias vale mencionar la entablada con
el fabuloso escritor ecuatoriano, Marcelo Chiriboga, -mucho se rumoreado de esta relación
y de la cual se han tejido sórdidas historias que preferiré omitir y que solo puede interesar a la prensa sensacionalista-. Si bien
Olivetti, era un escritor atípico, en todo el sentido de la palabra, también era
lo otros campos de su vida. No por nada se refería así mismo como el autócrata.
Aquí en este blog solo daremos una pequeña muestra de una compilación de
aforismos y escritos sueltos que un mal intencionado discípulo suyo, hurtó sin
consideración alguna. Del manuscrito completo no se tiene la más ligera idea, quizás
acaso, que están en la disputa por su publicación Seix Barral y Alfaguara –donde
también se cree está en juego otro libro de ensayos, del cual poca es la fidelidad de la fuente y veracidad de su publicación-. El tiempo nos dirá.
Así pues sin más palabrería prolija, dejo aquí en este blog, los
fragmentos que han caído a mis manos por curioso azar y adiciono una presunta
introducción de uno de autores del pillaje y que al parecer prefiere mantenerse
en el anonimato llevando un capote mal examinado.
Introducción
Ese
viejo marica de Olivetti jamás tuvo intenciones de publicar nada. Era un
carcamal huraño y excéntrico, que le gustaban los muchachos, y vinimos a caerle
en gracia quizás por eso o por tener con quien beber hasta el alba de su asco
por la vida. Así pues, aclaramos que esto no es un crimen, digamos mejor que es
una retribución de nuestra labor, con ese viejo Ganimedes. Después de
insistirle tantas veces que publicara y obtener siempre la misma negativa, no
tuvimos más remedio que sustraer de su casa estas anotaciones de modo
preventivo, antes de que su carácter errático las tirara el fuego.
Por lo
menos tuvimos algo de respeto, y esperamos hasta ahora, ahora que se lo deben
están comiendo gusanitos, despatarrajado, sonriendo como jamás le vimos.
Hemos
pues, creído conveniente publicar esta ración de escritos sueltos y inacabados,
tratando de darle una ilación imposible, y no sé si estos breves fragmentos
alcanzan vagamente a delinear la confusa personalidad de ese viejo roscón putrefacto
de Olivetti.
No existe más intención para publicar este
manuscrito que para beneficio enteramente nuestro, porque nuestros fines no son
en lo absoluto literarios ni mucho menos, nos importa una mierda que alcance la
notoriedad después de muerto, así como proféticamente dice en uno de sus
aforismos aquí consignados. Lo que nos importa a nosotros, es el dinero para
poder seguir comprándonos unos tragos y brindar hasta el amanecer, por aquel carcamal
soplapijas, para ver si en la resaca le podamos olvidar así sea por un buen
rato.
W. Minora

No hay comentarios:
Publicar un comentario