miércoles, 22 de enero de 2014

Primeras palabras


Olivetti, en la década del 50


Este blog surge con la intención de homenajear y rescatar de un Leteo adyacente, al desconocido maestro inspirador, Fernando Olivetti, que aunque oriundo de la Colonia del Sacramento, Uruguay, pasó muchos años su vida en el barrio Prado de Medellín, donde aseguró sentirse más en casa aquí, que en cualquier otro lado.
 Su vasta obra aun permanece inédita, anónima o extraviada (pues su deseo jamás fue publicar cosa alguna en vida). Era un excéntrico al estilo de Lichtenberg, y poco interesado por obtener  fama momentánea entre los círculos intelectuales de su tiempo y siempre intentó estar al margen de ese mundillo literario al cual vilipendiaba con tanto encono, pero del que paradójicamente siempre estuvo muy ligado.
 Se sabe, gracias a algunas cartas y anécdotas de conocidos suyos que muchos escritores latinoamericanos como José Donoso o Julio Ramón Ribeyro, no faltaban en tocar a su puerta, exhibiendo manuscritos de obras aun no publicadas, esperando el veredicto del reservado místico .
Entre sus más notables amistades literarias vale mencionar la entablada con el fabuloso escritor ecuatoriano, Marcelo Chiriboga, -mucho se rumoreado de esta relación y de la cual se han tejido sórdidas historias que preferiré omitir y que solo puede interesar a la prensa sensacionalista-. Si bien Olivetti, era un escritor atípico, en todo el sentido de la palabra, también era lo otros campos de su vida. No por nada se refería así mismo como el autócrata.
Aquí en este blog solo daremos una pequeña muestra de una compilación de aforismos y escritos sueltos que un mal intencionado discípulo suyo, hurtó sin consideración alguna. Del manuscrito completo no se tiene la más ligera idea, quizás acaso, que están en la disputa por su publicación Seix Barral y Alfaguara –donde también se cree está en juego otro libro de ensayos, del cual poca es la fidelidad de la fuente y veracidad de su publicación-. El tiempo nos dirá.
Así pues sin más palabrería prolija, dejo aquí en este blog, los fragmentos que han caído a mis manos por curioso azar y adiciono una presunta introducción de uno de autores del pillaje y que al parecer prefiere mantenerse en el anonimato llevando un capote mal examinado. 


Introducción

Ese viejo marica de Olivetti jamás tuvo intenciones de publicar nada. Era un carcamal huraño y excéntrico, que le gustaban los muchachos, y vinimos a caerle en gracia quizás por eso o por tener con quien beber hasta el alba de su asco por la vida. Así pues, aclaramos que esto no es un crimen, digamos mejor que es una retribución de nuestra labor, con ese viejo Ganimedes. Después de insistirle tantas veces que publicara y obtener siempre la misma negativa, no tuvimos más remedio que sustraer de su casa estas anotaciones de modo preventivo, antes de que su carácter errático las tirara el fuego.
Por lo menos tuvimos algo de respeto, y esperamos hasta ahora, ahora que se lo deben están comiendo gusanitos, despatarrajado, sonriendo como jamás le vimos.
Hemos pues, creído conveniente publicar esta ración de escritos sueltos y inacabados, tratando de darle una ilación imposible, y no sé si estos breves fragmentos alcanzan vagamente a delinear la confusa personalidad de ese viejo roscón putrefacto de Olivetti.
 No existe más intención para publicar este manuscrito que para beneficio enteramente nuestro, porque nuestros fines no son en lo absoluto literarios ni mucho menos, nos importa una mierda que alcance la notoriedad después de muerto, así como proféticamente dice en uno de sus aforismos aquí consignados. Lo que nos importa a nosotros, es el dinero para poder seguir comprándonos unos tragos y brindar  hasta el amanecer, por aquel carcamal soplapijas, para ver si en la resaca le podamos olvidar así sea por un buen rato.


W. Minora

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